sexta-feira, 3 de agosto de 2012

La madurez que a mí me encanta...






Háblame como un hombre, 

Porque nunca te veré a ti de otro modo. 

Aunque hubiera dicho o hecho tonterías, 

Llévame en serio. 

Veas en mí la niña que a veces se me escapa, 

Pero nunca deje de ser un hombre, 

Pues, la niña, es la mujer en mí quien la libera. 

Háblame como un hombre, 

Porque la tontería y la vulgaridad de un chico 

Quien las necesita y las soporta son tus amigos, 

No la mujer que te espera en la cama. 

Háblame como un hombre, 

Porque el niño que te habita 

Debe estar a penas con otros niños. 

Ya que la mujer que soy yo 

Jamás podrá ser vista por un niño,

Sino por un hombre de verdad.


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